
Los cuarzos, además de ser hermosos, están compuestos principalmente de Silicio, este mineral también está contenido en el cuerpo humano. Se ha investigado que hay 7 gramos de silicio repartidos en el cuerpo, específicamente en células de los huesos y tejido conectivo.
Los cuarzos vibran igual que la serie de Fibonacci, al tomar los números de esta famosa serie y dividirlos aparece el número de Oro, este número que utilizó Leonardo Da Vinci, en sus pinturas, para que fueran bellas para todos.
Esta vibración de los cuarzos penetra en el cuerpo ya que resuena con el propio Silicio, entregando una mejor vibración a la persona que se somete a esta onda.
En otras palabras, mejora la sensación de bienestar, te lleva a un estado de descanso y plenitud, como si durmieras una rica siesta, o fueras a un gran concierto o recibieras un gran abrazo de alguien querido.
La música que sale de los cuencos de cuarzo es una onda que viaja por dentro y por fuera de los que estén expuestos a ella, cumpliendo un rol de limpieza energética, armoniza, lo que potencia cualquier terapia que se esté realizando.


