
Un eclipse representa un momento de transformación, el término de un proceso y de soltar creencias anquilosadas que nos quitan libertad. ¿Qué nos sucede? ¿qué nos molesta? ¿qué esta sin terminar en nuestra vida?. Es un momento de limpieza y de observación. Al observarte podrás encontrar el reflejo de lo que hay que cambiar en lo personal, o soltar para transformarte.
Un eclipse remueve el inconsciente, por lo que surgen sincronicidades y mucha emoción. Además, mercurio está retrogrado en Piscis lo que aumenta la energía emocional. También, Marte y Venus, están en Piscis, por lo que la forma de actuar, de querer y de pensar está alineada con el agua, es decir, el mundo emocional se hace presente día a día. Podemos experimentar bocanadas de amor al prójimo, confusión al pensar, disolver cargas emocionales que llevamos hace mucho tiempo, emergen recuerdos. Más aún el Sol está en Piscis, se inclinarán las energías a este mundo emocional y a los vínculos, a sentirse parte del todo, cediendo los límites del ego.
No puedo dejar de mencionar que, al estar Júpiter retrogrado en Cáncer, signo de agua, las memorias ancestrales se harán presentes, al recordar antepasados honrando su existencia, y agradecer por el aporte a nuestro linaje.
En un eclipse la luz externa se apaga, para ver nuestra propia luz. Como la luna llena es en Virgo, se inhibe el mundo racional, y se activa el opuesto complementario: Piscis, emergiendo el mundo emocional movilizando un proceso de depuración, disolución y ajuste del sistema. Es posible que hagamos cambios respecto del orden consciente y físico, los hábitos, la salud y el trabajo. Este eclipse muestra dónde el sistema dejó de ser justo contigo misma: hábitos, rutinas, vínculos de servicio y decisiones prácticas que ya no aportan en la vida. También, se mostrarán la estructura, la autoexigencia, la necesidad de perfección. Esto te dará la luz, el aprendizaje, para salir de estas barreras latentes en uno.
No podemos olvidar que hay una energía de Aries ya que Neptuno y Saturno están en este signo, lo que me impulsa a hacer cambios necesarios, movilizar procesos estancados, abrir caminos diferentes a lo trazado, se liberan creencias que nos limitan y que nos impiden cumplir los dictados del alma. La invitación es aceptar el cambio y hacer el duelo de lo que quedó atrás.


