Sobre mi
En un momento me pregunte: ¿que pasaría si ya no hay más flores en el mundo?….. en ese tiempo se rumoreaba sobre el fin de la flora porque ya no habían abejas, entonces decidí estudiar Reiki. Me gustó mucho sentir la energía, iniciarme y participar en el Voluntariado de Reiki en Instituto Nacional del Cáncer (INAC) como miembro de la agrupación Canal de Vida.
Me instale en una consulta en Antonia Lope de Bello, en la casona de una amiga alemana, a quien recuerdo con mucho afecto. Ahí trabajamos con mucha esperanza de que el lugar fuera un centro terapéutico integral, se hacía Biodanza, atención Floral y Psicológica, Fisioterapia y había un cafecito vegano. Cuando vino el terremoto del 2010, mi amiga alemana decide volver a Alemania y el proyecto se desarma.
Me cambié a otra consulta en Antonio Varas, donde funcionaba el grupo Canal de Vida, estuve alrededor de dos años atendiendo allí. Por diversos motivos, me fui a atender a mi casa, le di un espacio propio a las flores, y comencé a hacer terapias en mi hogar.
También, comencé a estudiar Pedagogía, un trabajo que podía complementar con flores, porque al menos tenía un horario definido, y podía tener tardes disponibles para hacer terapias, siempre me gustó enseñar y trabajar con niños, y las matemáticas. Así comencé a complementar el trabajo floral con el de profesora, que sin duda no fue fácil, pero si las flores me hicieron muy consciente de lo que ocurría en la sala de clases, sobre todo en contextos vulnerables generando empatía, …siempre los alumnos me mostraban lo que yo estaba trabajando en flores.
El 2019, me encuentro con Francia Becerra, buscando agua de Diamante para preparar un combinado de flores y gemas, y ahí me vuelvo a instalar en una consulta del grupo Gemoconsciencia, muy motivada aprendo gemas en un curso de Gemoterapia con ella.
Con las grandes problemáticas sociales de mi país a finales del 2019 y luego la pandemia que comienza el 2020, la consulta se cerró por lo que seguí trabajando en mi departamento, en forma online. Durante la pandemia hice un curso de tarot, el cual mejoró intensamente mi intuición, permitiéndome abrir otro espacio de la consciencia de mis consultantes.

Me fascina el cielo, las estrellas y constelaciones desde adolescente visitamos el norte y sus miradores, no dejaba de llamarme la atención la astrología, que desde muy niña investigaba, entonces decidí tomar un curso de Astrología, que terminó el 2022.
En el intertanto, conocí a Paulina Silva, en la consulta de Francia Becerra, con ella ingresé al maravilloso mundo de los cuencos de cuarzo, que han replanteado mi forma de vivir las experiencias y de meditar.
El 2023 fue un año de numerosos aprendizajes ya que tuve que pasar por la experiencia de una enfermedad grave. Lo viví lo mejor que pude, siempre acompañada de mi familia y amigos de la vida. Le gané a la enfermedad que me hizo replantearme la vida completa. Y ahora este 2024 retomando todo con más ganas e inspiración infinita.


